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NOTA DE LA DIRECTORA

Un Tal Alonso Quijano es una película de mezclas. Se trata de una tragicomedia-thriller-musical, que se narra en dos tiempos. Una historia entramada en el punto de vista de cuatro personajes.
El diseño visual y musical hace una amalgama entre la estética del barroco y el punk, entre la realidad y la imaginación, entre los años 80 y el tiempo actual, entre la risa y el llanto, entre la revelación y el ocultamiento.
Es una película que reflexiona sobre la cara o la máscara. Alonso se disfraza para huir del dolor, Santos se asume bibliotecario para no perder su estatus, Lorenza se caracteriza punk para encajar en alguna parte y Ferney se viste de seda para sacar a su familia de la pobreza.

UNA MÚSICA PUNKIE Y CERVANTINA

Lo antiguo y lo moderno se conjugan, y es así como el delirio se construye, desde lo ecléctico del sonido.

Melancólicas piezas musicales inspiradas en el barroco dialogan con el frenesí y la estridencia del punk bogotano. Los universos ficcionales del relato se configuran desde su musicalidad. Don Quijote y Dulcinea se manifiestan en las cuerdas frotadas de violín, viola, cello y contrabajo, así como en los arpegios de arpa, piano y clavecín. 

Por su parte, el mundo de Lorenza se define desde la distorsión de la guitarra eléctrica, de los tempos acelerados marcados en tiempos de corchea por bombo y redoblante de la batería. Voces fuertes y proyectadas que saturan las cápsulas de los micrófonos produciendo un feedback ocasional. El bajo eléctrico retumba con sus ataques de baja frecuencia, mientras erige los cimientos de la base rítmica.

La música de Un tal Alonso Quijano se obtuvo a través de un viaje de experimentación compositiva y de diseño sonoro; siempre privilegiando el horizonte de captar la sinergia de los intérpretes en conjunto, tanto en estudio como en locación.

Sumada a lo anterior, la búsqueda en la escena musical underground bogotana completó el elemento faltante para construir una banda sonora auténtica: La banda Desarme Rock Social contribuyó con su música y participó en la producción de nuestros temas originales La herida del adiós y la punkie y cervantina Dulcinea que cierra el relato.